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| EL DISCO PERDIDO DE BOB DYLAN DE LOS SESENTA , EN EL EXILIO, PINCHA , HAZTE EXILIADO Y TENDRÁS TU RECOMPENSA |
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sábado, 21 de diciembre de 2013
PINCHA Y HAZTE EXILIADO
martes, 1 de octubre de 2013
SELECCIÓN, EDICIÓN Y PLANTEAMIENTO DE ANOTHER SELF PORTRAIT-BOB DYLAN
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| "Se van a joder" "I SAID WELL FUCK IT, I WISH THESE PEOPLE WOULD JUST FORGET ABOUT ME" (B.D.) |
La verdad es que el tipo tiene mucho gusto y éste volumen 10 de las Bootlegs se lo ha currado de manera brillante pero nosotros, que somos puntillosos dylanianos, vamos a sacarle algunos peros a la selección, edición y planteamiento de la misma.
En primer lugar, la Columbia ha decidido con descarado clasismo que mieles como el histórico set en directo del Festival de la Isla de Wight de 1969 con los ya The Band, antes conocidos como The Hawks, sólo se incluya en un panal sólo accesible para carteras bien nutridas de pasta o nóminas con pagas extras. Eso dice mucho de lo que siempre ha sido el negocio del disco , un ejercicio de puro capitalismo salvaje, dicho esto con el ruido de una caja registradora del viejo oeste. Estamos acostumbrados e incluso pasamos por el aro pero ésta vez ha sido una obligación moral, no cometer la torpeza de enriquecer sus arcas de manera tan injusta y nuestra única salida ha sido bajárselo (el Live y el Selfportrait remastered) y esperar a los saldos (cosa difícil con Dylan porque nunca se devalúan sus ediciones especiales, siempre están en alza constante por ser series limitadas) La edición vinilo era la más romántica y es por la que esta casa se decantó porque tampoco se salía de madre en el precio con el descuento 20% Fnac de septiembre en el formato rey.
El tesoro más preciado de la caja de cds deluxe para mi es sin dudarlo el libro de fotografías titulado Times Passes Slowly porque dice mucho del contenido sin palabras y eso no se puede "bajar" de ningún sitio, se tiene que oler y tocar.
Lo increíble es que la edición rece en su subtítulo 1969-1971 y se tenga el descaro de meter un tema de las Basement Tapes, el Minstrel Boy de 1967, despropósito total y descoloque repentino en los surcos de sonido y espíritu ; lo mismo pasa con un par de tomas falsas o desnudas de sendas piezas maestras del Nashville Skyline ( hey Jeff, 1968, tío, que no entra en el periodo anunciado, menuda cagada)
Esas tres sobran y además, tampoco les veo mucha utilidad para ilustrar la época Family Man , esa que corresponde al periodo que va entre la composición de las primeras demos para el disco que iba tras el Nashville Skyline, es decir el Selfportrait, de seguido la edición del New Morning y al final, la sesión con Happy Traum para hacer atractivo un segundo volumen de Grandes Éxitos lanzado en 1971. Todo un proceso continuado de inspiración, voz y feeling muy característico acompañado de mucha indecisión y precipitación en la edición.
Incluso en el tono vocal esos temas desentonan. La sorpresa se produjo durante 1968: o Bob dejó de fumar como cuentan las enciclopedias o hizo gárgaras con yemas de huevos de las Clarisas de las Catskills Mountains pero en Nashville Skyline y en el show de Johnny Cash, su voz era irreconocible , elvisiana a tope, eso nunca volvió a suceder con tanta virulencia y el engrudo y la arena volvieron a sus cuerdas vocales o la nicotina pegada más expresiva que una sustancia dañina puede generar en una expresión.
Por eso,1968 es una isla, el año en que se pasa al countrypolitan y cuando canta con la voz de oro de Joselito, la del Lay Lady Lay, para dar a todos los hippies y enrrollados un poco por el saco.
1969 es ya otra cosa, recupera tonos y colores en su forma de cantar del John Wesley Harding y aunque continue enganchado al mismo género, aparte de darle a la música vaquera por excelencia, le pega al blues, folk, ragtime o canciones de la abuela e incluso al pop y a los éxitos en listas.
Por lo tanto, desde aqui una colleja bien sonora para el bueno de Jeff por no respetar su propio planteamiento temporal y meter con calzador o por capricho personal cosas totalmente fuera de contexto, sobre todo cuando hay material para haber hecho el pastel perfecto, ingredientes que se han quedado en el camino o en los bootlegs piratas de verdad. Sin embargo, tenemos suerte de que han sido pocos, que la cosa es bastante completa y gratificante.Además, no ha metido cosas de esas con sonido potroso por mucho que tengan un valor incalculable.
I Threw it all away y Country Pie sobran aunque sean muy bonitas por demasiado parecidas a las editadas y nada más lejos que meterme con ellas ya que en concreto la primera es una de sus canciones de amor/desamor de su equipo titular (un equipo por otro lado con docenas de ellas o "el equipo A") pero una cosa no quita para la otra.
La propuesta de sustitución de las mismas desde la Land (y sirva esta fantasía de juego y divertimento o si se quiere, para ganar más adeptos a esta edición impresionante) sería incluir el nuevo enfoque bluesy que le dio a su Tomorrow is such a long time (y si es de esa época, pincha y alucina) y con el que, como dice mi amigo Javi, se adivina en la distancia la época Street Legal y la cristiano-evangélica y el George Jackson acústico de la espectacular sesión con el señor Happy Traum al banjo y steel , previa a la edición del greatests Hits V. II y darle de ese modo alicientes de compra ( pionero en ello, por cierto) así como un precioso Song to Woody que ya estaba en nuestra casera edición bilbaina del 60 cumpleaños.
Si a esos le añadimos cambiar la toma del Spanish is the Loving Tongue que aunque es muy bonita tiene menos soul que la otra que también incluimos en aquel disco tostado con lo que se contaba de pirateo., así quedaría todo redondo.
Sin embargo, el Wallflower que en la anterior bootleg series donde apareció y en nuestra recopilación era un country waltz impecable que parecía insuperable, en esta toma algo más cruda de la edición de Rosen, sin batería y con el acompañamiento de su guitarra y la pedal steel de, creo sino me equivoco, un Dios llamado Ben Keith, se torna en una de sus cimas de interpretación, como si fuera otra cosa, complementaria al vals pero tan sentida vocalmente que le convierte en un standard y una perla del country de todos los tiempos (adoro Wallflower)
Sólo por ella hay que tener este Another Self Portrait y su armónica pre-Pat Garret: en serio, es una de sus tomas vocales más sentidas, pleeeeese let me ride youuuu home y el momento en que cambia la nota...buff..., de una categoría extrema.Pínchala y dime si no tengo razón, se ponen te ponen los pelos de punta.
Jeff no ha seguido criterio cronológico en la secuencia pero quizás hubiera sido más acorde para una correcta exposición haberlo hecho. Anyway, para eso vamos a hacernos nosotros mismos un Another Self Portrait como colofón del serial y ver si así entra mejor todo esta mina de oro, lo que está claro es que tal y como está como un archives nos es tremendamente útil y muy esclarecedor de cosas que nadie había escuchado antes , así como para reescribir la historia de aquellos años y ordenarla por proyectos mentales del judio americano, truncados o no.
Sobre todo lo que hace este Bootleg nº 10 , su mérito, es dejarnos claras las intenciones iniciales del minesotarra: hemos dado la campanada del cambio con Nashville Skyline, nos hemos colocado a contracorriente de la contra-cultura, pasando de las camisas de cachemire y la psicodelia y queriendo a los abuelos y a la familia y sus canciones favoritas, stop: no hemos irritado tanto , es más, Lay Lady Lay ha sido número 1 y los Byrds se han hecho dulces corazones de rodeo...¿Qué hago para epatar más , para deciros que soy feliz en la tradición del Home Sweet Home y que me la refanfinfla la modernez y el fuzz reinante?
Varias ideas: Plan 1: hagamos un Nashville Skyline 2 pero esta vez de versiones y mucho más hortera; Plan 2: sigamos por la senda de Gordon Lightfoot (austeridad romántica de paisaje del norte) y grabemos otro disco, mezcla covers, mezcla originales como una especie de John Wesley Harding 2 pero algo más soleado; Plan 3: sigamos con el proceso de un disco de composiciones propias más abierto al pop y a los Beatles y asi mi amigo George que viene a pasar las vaciones a mi casa se sienta orgulloso.
Todo esto a la vez, una hiperactividad en la calma de ver crecer a los niños y el amor, instalado en el campo y los trajes beige o en su caso de vuelta en el Village de NY totalmente fuera de lugar comprando cajas para una bateria.
Esa es mi interpretación personal de todo el cacao y alguno de los planes se truncaron por sus caprichos cuando si se autoeditaba.Incluso añadiría que también sale un disco bellísimo de Love Songs desnudas y espectaculares (Plan 4)
Plan 1: Nashville Skyline 2 (Covers)
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| Titulo sugerido: BOB DYLAN SINGS COUNTRY STANDARDS |
Esto es el 50% de lo contenido en el Autorretrato, el editado, más cosas que están en otros sitios señaladas aquí con asteriscos.
All the Tired Horses
I Forgot more than you´ll ever know
Early Morning Rain
Let it Be Me
Living the Blues
Living the Blues
Woogie Boogie
Blue Moon
The Boxer
Take me as I am (or Let me Go)
Take a message to Mary
Wigwam
( a las que habría que añadir aunque igual dejamos para otra chaladura posterior)
Winterlude *
Spanish is the loving Tongue **(la toma hortera aflamencada de hotel de playa)
A Fool such as I **
Big Yellow Taxi **
* (del New Morning) Siempre me ha parecido del Selfportrait Winterlude, típica canción perfecta para patinar, es como si quisiera volver a aquella voz de 1968 aunque se grabara en 1970.
**( del "Dylan" 1973)
Nos queda un auténtico pastel de sirope, un disco envuelto en papel charol y del gusto de Ronald y Nancy que hubiera sido todavía más insultante para la proguesía y no quiero ni saber la palabrota que hubiera iniciado la crítica de Marcus en el Rolling Stone en vez de shit.
Si queremos escuchar su plan 1 (pincha en plan 1 y está hecha la lista más o menos en Spoty) estas son las canciones no aptas para diabeticos y donde la voz es irreconocible como en Nashville Skyline (la mayoría están grabadas en la primavera de 1969) y la selección hubiera sido kitch y countrypolitan a tope (o country mainstream para que se entienda, en contraposición al outlaw-country de gente como Willie Nelson mucho más heterodoxo, malote, libre y personal)
Si nos fijamos poco aporta Another Self Portrait a este primer proyecto y donde resulta absolutamente revelador es en el segundo plan.
Plan 2: John Wesley Harding 2
Sacando de unos lados y metiendo de otros, tenemos otro pedazo de disco, quizás el más interesante de todos, más conceptual, menos country arquetipo y que hubiera sido, sin duda, otro enclave de belleza en una discografía cargadíta de remansos de gloria.
Bob Dylan siempre ha confesado que si se tuviera que reencarnar le gustaría hacerlo en la persona de su camarada , el canadiense Gordon Lightfoot, la devoción es mutua pero en John Wesley Harding era muy clara la influencia del mismo, además de reconocida.
Por eso no es de extrañar su cover de su Early Morning Rain que bien pudiera ser el arranque de esta segunda aventura.
La titulo Days of 49 (enlace a spoty si pinchas) porque el tema es una composicion extraordinaria y por ser un intento claro de reproducir un sonido antiguo , de décadas pasadas, del viejo folk campestre de tono religioso un poco western, todo combinado con canciones favoritas publicadas en la revista Sing Out y baladas de amor eterno, su propia Harry Smith Anthology.
Vamos con el set:
Del propio Selfportrait se puede seleccionar alguna pero el grueso está en el nuevo cofre de delicias recien editado, en las tomas sin azucar, en las supuestas demos con David Bromberg y Al Cooper, músicos a los que estas Bootleg Series nº 10 pone aun más en su sitio, ambos trascendentales en la época family man de His Bobness; así como el guitarrista eléctrico Ron Cornelious quien luego formaría el grupo West.
Con ellos tres, cocinaba las composiciones o los enfoques de las covers en NYC y luego las entregó al Imperio Nashville para ponerles camperas y camisa de cuadros y flecos.
Se las vieron y desearon, los músicos de los estudios para incluir violines y coros de chicas con esos tempos que tiene el bueno de Bob, de ahí que las estropearan un poco o mejor dicho , las maquillaran demasiado en la capital del country. Selfportrait tiene el encanto de ser una caja de diferentes hilos pero se nota mucho algo forzado y ahora nos hemos enterado, al conocer estas maravillosas grabaciones.
Little Sadie
Pretty Saro
Alberta #3
Only a Hobo
Railroad Bill
Thristy Boots
This Evening So Soon
These Hands
Days of 49
In Search of Little Sadie
House Carpenter
Cooper Kettle
Tattle O´ Day
Gotta Travel On
Belle Isle
It Hurts me Too
Con ellos tres, cocinaba las composiciones o los enfoques de las covers en NYC y luego las entregó al Imperio Nashville para ponerles camperas y camisa de cuadros y flecos.
Se las vieron y desearon, los músicos de los estudios para incluir violines y coros de chicas con esos tempos que tiene el bueno de Bob, de ahí que las estropearan un poco o mejor dicho , las maquillaran demasiado en la capital del country. Selfportrait tiene el encanto de ser una caja de diferentes hilos pero se nota mucho algo forzado y ahora nos hemos enterado, al conocer estas maravillosas grabaciones.
Little Sadie
Pretty Saro
Alberta #3
Only a Hobo
Railroad Bill
Thristy Boots
This Evening So Soon
These Hands
Days of 49
In Search of Little Sadie
House Carpenter
Cooper Kettle
Tattle O´ Day
Gotta Travel On
Belle Isle
It Hurts me Too
Plan 3: New Morning.
Para el album llamado de la recuperación, el New Morning, no hay mejor secuencia que la de su edición original realmente impecable, sin embargo, Winterlude parece que quiere volver a los tonos rosas de 1969 y quizás When I Paint my Masterpiece hubiera encajado mejor porque es un tema de mayor envergadura a todos los niveles. También la maravillosa toma a piano de Spanish is the Loving Tongue de la reco bilbaina.
Como el Sr. Zimmerman canta como se levanta , cada sesión , cada transcurso del tiempo en la decisión meterse a un estudio, aunque sea un mes, supone un cambio, bastante radical, ya que es el hombre de las mil voces nasales.
Por eso, si consultamos el imprescindible libro de Clinton Heylin-Bob Dylan-The Recording Sessions (1960-1994) vemos que todo cuadra con la paja mental que aquí propongo de varios discos, varias ideas y simples giros del destino: mirar las sesiones es ver los estados de ánimo y comprender este revoltijo.
A su vez, en las sesiones para New Morning tenemos cosas como la participación de George Harrison ( histórico , mimosin y curioso pero no deja de ser un poco jam improvisada, a Working on a Guru me remito) y también otra especie de disco de covers muy potente parcialmente incluidas en el injustamente tratado "Dylan" que publicó la CBS cuando se fue con David Geffen a Asylum para el Planet Waves.
Serían:
The Ballad of Ira Hayes
Mary Ann
Spanish is the Loving Tongue ( la del piano , por supuesto)
Mr Bojangles
Lilly of the West
Winterlude (aunque sea suya pega)
Can´t Help Falling in Love
Sarah Jane
Big Yellow Taxi
A Fool such as I
Queda un disco mucho más digno que el Bob Dylan Sings Country Standards, quedando en llamarse Bob Dylan sings whatever he wants pero co colores más otoñales en los que se atisba mucho del desarrollo de su majestuosa e intimista década de los setenta que para mi empieza con Pat Garret y acaba con Street Legal.
Extraodinarias e inspiradadísimas sesiones las de marzo y otoño de 1971 siguiendo el tono folk de John Wesley Harding donde sustituye en el equipo a Bromberg por Traum y a Cooper por el gran Leon Russell ( Concierto de Bangla Desh de por medio) , además de una sección rítmica de quitar el hipo Carl Radle+Jim Keltner y la colaboración especial a la guitarra solista tipo slide de Jesse Ed Davis. Todo ello con el propósito de llenar de goodies un segundo Greatest Hits doble: agárrense que hay curvas, nunca un catarro se grabó con mejor sonido:
Watching the River Flow (What´s the matter with me? I don´t have much to say, pedazo de frase mítica y de canción, era un poco eso, quiero ser feliz y dejarme de dobles sentidos)
When I Paint My Masterpiece ( con la letra cambiada algo con respecto a la sublime demo de piano que ahora hemos conocido, cuando tuve la suerte de que me la tocara en Zaragoza casi muero))
Wallflower ( country-waltz)
George Jackson (acoustic)
George Jackson (electric)
(Con Happy Traun a la guitarra y banjo)
Only a Hobo
You ain´t going Nowhere
Down in the Flood
I Shall Be Released
Aquí * podemos leer lo que el "feliz" Traun cuenta de la experiencia, así que si te interesa pincha * pero quiero destacar cuando dice que Bob trata de que haya buen ambiente para que salga la magía sin dar muchas vueltas a las cosas.Estas sesiones irradian felicidad.
Me encantaría poder hacer las combinaciones y listas en Spoty para colgarlas pero desgraciadamente el disco "Dylan" no está y es muy importante para todo este tejemaneje que espero no os haya aburrido mucho.
La historía de las grabaciones de Bob Dylan es la de la hermosa imperfección y la de abrirte laberintos eternos.
Continuará...
( siguiente capítulo Days of ´49, el disco sublime que aporta el Another Self Portrait)
Toñeja para Jeff: esta es la TOMA. "all the nights that I will ride..." esa estrofa es de oro. Cómo se puede hacer la misma canción tan mal , la del "Dylan" y tan sublime, ésta que cuelgo.. Momento para un servidor de epifanía dylan: desde el "Haven´t seen..." y esos crescendos: "Stillll I always kind of miss heeeeeerrrrrr" Me hace llorar: adios mi corazón! Si hay una canción representatativa de su tierna etapa family man es ésta.
Como el Sr. Zimmerman canta como se levanta , cada sesión , cada transcurso del tiempo en la decisión meterse a un estudio, aunque sea un mes, supone un cambio, bastante radical, ya que es el hombre de las mil voces nasales.
Por eso, si consultamos el imprescindible libro de Clinton Heylin-Bob Dylan-The Recording Sessions (1960-1994) vemos que todo cuadra con la paja mental que aquí propongo de varios discos, varias ideas y simples giros del destino: mirar las sesiones es ver los estados de ánimo y comprender este revoltijo.
A su vez, en las sesiones para New Morning tenemos cosas como la participación de George Harrison ( histórico , mimosin y curioso pero no deja de ser un poco jam improvisada, a Working on a Guru me remito) y también otra especie de disco de covers muy potente parcialmente incluidas en el injustamente tratado "Dylan" que publicó la CBS cuando se fue con David Geffen a Asylum para el Planet Waves.
Serían:
The Ballad of Ira Hayes
Mary Ann
Spanish is the Loving Tongue ( la del piano , por supuesto)
Mr Bojangles
Lilly of the West
Winterlude (aunque sea suya pega)
Can´t Help Falling in Love
Sarah Jane
Big Yellow Taxi
A Fool such as I
Queda un disco mucho más digno que el Bob Dylan Sings Country Standards, quedando en llamarse Bob Dylan sings whatever he wants pero co colores más otoñales en los que se atisba mucho del desarrollo de su majestuosa e intimista década de los setenta que para mi empieza con Pat Garret y acaba con Street Legal.
El remate: Sesiones con Leon Rusell y con Happy Traum
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| Con Happy Traum |
Extraodinarias e inspiradadísimas sesiones las de marzo y otoño de 1971 siguiendo el tono folk de John Wesley Harding donde sustituye en el equipo a Bromberg por Traum y a Cooper por el gran Leon Russell ( Concierto de Bangla Desh de por medio) , además de una sección rítmica de quitar el hipo Carl Radle+Jim Keltner y la colaboración especial a la guitarra solista tipo slide de Jesse Ed Davis. Todo ello con el propósito de llenar de goodies un segundo Greatest Hits doble: agárrense que hay curvas, nunca un catarro se grabó con mejor sonido:
Watching the River Flow (What´s the matter with me? I don´t have much to say, pedazo de frase mítica y de canción, era un poco eso, quiero ser feliz y dejarme de dobles sentidos)
When I Paint My Masterpiece ( con la letra cambiada algo con respecto a la sublime demo de piano que ahora hemos conocido, cuando tuve la suerte de que me la tocara en Zaragoza casi muero))
Wallflower ( country-waltz)
George Jackson (acoustic)
George Jackson (electric)
(Con Happy Traun a la guitarra y banjo)
Only a Hobo
You ain´t going Nowhere
Down in the Flood
I Shall Be Released
Aquí * podemos leer lo que el "feliz" Traun cuenta de la experiencia, así que si te interesa pincha * pero quiero destacar cuando dice que Bob trata de que haya buen ambiente para que salga la magía sin dar muchas vueltas a las cosas.Estas sesiones irradian felicidad.
Me encantaría poder hacer las combinaciones y listas en Spoty para colgarlas pero desgraciadamente el disco "Dylan" no está y es muy importante para todo este tejemaneje que espero no os haya aburrido mucho.
La historía de las grabaciones de Bob Dylan es la de la hermosa imperfección y la de abrirte laberintos eternos.
Continuará...
( siguiente capítulo Days of ´49, el disco sublime que aporta el Another Self Portrait)
* * *
Toñeja para Jeff: esta es la TOMA. "all the nights that I will ride..." esa estrofa es de oro. Cómo se puede hacer la misma canción tan mal , la del "Dylan" y tan sublime, ésta que cuelgo.. Momento para un servidor de epifanía dylan: desde el "Haven´t seen..." y esos crescendos: "Stillll I always kind of miss heeeeeerrrrrr" Me hace llorar: adios mi corazón! Si hay una canción representatativa de su tierna etapa family man es ésta.
martes, 17 de septiembre de 2013
LAS TRES EDICIONES: THANKS FOR YOUR ORDER
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| SEGÚN PAGUES ESO TIENES: TODO UN DESPROPÓSITO |
Antes de entrar en el timo de la estampita en el que caemos los incautos que queremos el original de la música editada, lo primero que llama la atención de este Bootleg Series nº 10 es su portada. Nadie entiende muy bien cuál es la razón de que el abuelo Bob se haya puesto a pintar otro de sus retratos (que no autorretrato, al menos no lo parece) exclusivo para la ocasión. Intuyo que la razón no es otra que para promocionar su propia exposición de retratos en la National Portrait Gallery de Londres, si la del lateral de Trafalgar Square frente a la preciosa iglesia de St. Martin of the Fields.
No tiene un pelo de tonto el tío.
No tiene un pelo de tonto el tío.
Recuerdo tener la suerte de ver allí una muestra antológica de las fotografías de Daniel Kramer clásicas de la gira 66 (carambola) y es que de Pirineos para arriba conocen de la dimensión cultural y renacentista de este señor y la saben contextualizar con el ritmo de los tiempos.
Sin embargo, todo sea dicho, ahora con Bob se está llegando a cosas insospechadas y una de ellas es ésta: Dylan is everywhere menos aquí que salvo en la Universidad de Sevilla y gracias a Mario, no hay forma de que se introduzca su figura en nada que no sea la blogoesfera y las revistas y eso si, algún comentario en prensa cuando llegan las fechas señaladas de Manrique o Ordovás.
Tiene su gracia el retrato pero prefiero el original de Selfportrait, mucho más picassiano , aunque de garrafón y con más encanto, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de las estupendas fotos que han sido rescatadas de la época en los libretos y que cualquiera podría haber sido una portada excelente.
El despropósito máximo viene con la edición en tres formatos que ratifica la teoría marxista sobre las cosas y las clases: si pagas tienes el caramelo de flor de la pasión sino ahí te jodas con la básica; es decir, estafemos al personal con una edición ultra cara en cd incluyendo una grabación live cuando menos histórica con The Band ( Isla de Wight 1969) y el propio Selfportrait remasterizado ( de lujo por cierto, parece otro) y que piquen.
Y lo digo con conocimiento de causa , no porque haya pasado por taquilla con la edición Louis Vuitton del Bootleg, sino porque hoy te puedes bajar todo con sonido descomprimido y hacerte tus copias , esperando que algun día este bolso de piel prohibitivo vaya al cajón de saldos.
Después de dar más vueltas que un taxista de practicas en Méjico D.F. me decidí por la intermedia en precio: la edición vinilo, que al final por tamaño (lo que importa) es alucinante ( regala también a pelo los dos cds de la versión simple) si bien no tiene las dos recompensas sonoras referidas ni tampoco ese libro de fotos titulado Time Passes Slowly que aparte de ser precioso ( es más de fotos que el libreto común a todas ellas que es más de notas con fotos) representa como ninguna nota de portada puede hacerlo, el espíritu o como este Bootleg tenía que haberse llamado The Family Man Years: las gallinas, el perro, la granja, el paseo por el bosque, el coche abandonado eterno americano, esa pinta tan amish y judía que tiene...
Y luego queda la versión sencilla, a menos de 20 € que me temo que en Dylan no va a ser tan requerida como parece dado el grado de frikismo, coleccionismo y completismo que tenemos los Bob Heads.
La presentación y el detalle de la edición en general tienen para mi un sobresaliente con el pero de la portada que no corresponde al tiempo de las grabaciones y son muy interesantes las notas de portada, como siempre suelen serlo, fuente inagotable de rutas y descubrimientos en carreteras secundarias.
Llama la atención lo fotogénico que es His Bobness (es como un pozo sin fondo, siempre habrá muchas fotos que no habrás visto nunca) y todos los encartes y diseños country de finales de los sesenta, los estudios, los micrófonos y la ropa ( Dylan en mocasines de piel, de blanco impoluto, ¿dónde quedarón las camisas negras de lunares?)
Se agradece el detalle de que el cartón sea reforzado y un poco impermeable a los dedazos con la grasa de la madalena d ela Bella Easo de turno en comparación a las nueve ediciones anteriores y también que en los vinilos haya funda de la funda con reproducciones de ediciones internacionales de la Columbia y que cada sello interior sea de un color vivo tan bonito. Todo en tonos muy pastel, muy chulos porque Bob Dylan había decidido ver la vida en tecnicolor. Mención aparte las fotos con la caja de batería por el Village: una joya de sesión ( que la han dejado los muy cabrones para el librito de la edición Vuitton) y cómo se parece Bob al Juan Pardo del Tobazo.
Lo dicho: estamos hartos de las ediciones aspersor con Dylan, mejor que vayan por la puerta grande: saquen todo en vinilo o en cd ( pero todo lo mismo ojo, los vinileros no perdonamos no tener editado en el formato clásico el Isla de Wight o que saquen ya en 180 grm. una edición del Autorretrato.(sobre todo para el que no lo tenga) y que nos saqueen sin piedad ni posiblidad de elección.
Seguramente lo harán de nuevo y nos volverán a timar porque es él es el más grande.
Mi copia de vinilo del Autorretrato española, comprada de chaval en Vellido, suena de maravilla la verdad y como uno los cuidaba con su gamuza y esas cosas, está impecable y suena como un tiro.
Conclusión: si tienes plato, la de vinilo sin dudarlo ( en la Fnac se puede conseguir por debajo de los 50 € más ahora que en Septiembre hay un 20 % descuento en vinilos para socios) de lo contrario...vete ahorrando.
Y seguimos con el serial...The Family Man Years of B.D. o de cuando Bob quiso ser el Juan Pardo del Hotel Tobazo... siguiente capitulo: selección, edición y planteamiento del Another Self Portrait.
Tirón de orejas a Jeff Rosen: este blues aunque sea tan cortito , no lo has metido bribón.
Tiene su gracia el retrato pero prefiero el original de Selfportrait, mucho más picassiano , aunque de garrafón y con más encanto, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de las estupendas fotos que han sido rescatadas de la época en los libretos y que cualquiera podría haber sido una portada excelente.
El despropósito máximo viene con la edición en tres formatos que ratifica la teoría marxista sobre las cosas y las clases: si pagas tienes el caramelo de flor de la pasión sino ahí te jodas con la básica; es decir, estafemos al personal con una edición ultra cara en cd incluyendo una grabación live cuando menos histórica con The Band ( Isla de Wight 1969) y el propio Selfportrait remasterizado ( de lujo por cierto, parece otro) y que piquen.
Y lo digo con conocimiento de causa , no porque haya pasado por taquilla con la edición Louis Vuitton del Bootleg, sino porque hoy te puedes bajar todo con sonido descomprimido y hacerte tus copias , esperando que algun día este bolso de piel prohibitivo vaya al cajón de saldos.
Después de dar más vueltas que un taxista de practicas en Méjico D.F. me decidí por la intermedia en precio: la edición vinilo, que al final por tamaño (lo que importa) es alucinante ( regala también a pelo los dos cds de la versión simple) si bien no tiene las dos recompensas sonoras referidas ni tampoco ese libro de fotos titulado Time Passes Slowly que aparte de ser precioso ( es más de fotos que el libreto común a todas ellas que es más de notas con fotos) representa como ninguna nota de portada puede hacerlo, el espíritu o como este Bootleg tenía que haberse llamado The Family Man Years: las gallinas, el perro, la granja, el paseo por el bosque, el coche abandonado eterno americano, esa pinta tan amish y judía que tiene...
Y luego queda la versión sencilla, a menos de 20 € que me temo que en Dylan no va a ser tan requerida como parece dado el grado de frikismo, coleccionismo y completismo que tenemos los Bob Heads.
La presentación y el detalle de la edición en general tienen para mi un sobresaliente con el pero de la portada que no corresponde al tiempo de las grabaciones y son muy interesantes las notas de portada, como siempre suelen serlo, fuente inagotable de rutas y descubrimientos en carreteras secundarias.
Llama la atención lo fotogénico que es His Bobness (es como un pozo sin fondo, siempre habrá muchas fotos que no habrás visto nunca) y todos los encartes y diseños country de finales de los sesenta, los estudios, los micrófonos y la ropa ( Dylan en mocasines de piel, de blanco impoluto, ¿dónde quedarón las camisas negras de lunares?)
Se agradece el detalle de que el cartón sea reforzado y un poco impermeable a los dedazos con la grasa de la madalena d ela Bella Easo de turno en comparación a las nueve ediciones anteriores y también que en los vinilos haya funda de la funda con reproducciones de ediciones internacionales de la Columbia y que cada sello interior sea de un color vivo tan bonito. Todo en tonos muy pastel, muy chulos porque Bob Dylan había decidido ver la vida en tecnicolor. Mención aparte las fotos con la caja de batería por el Village: una joya de sesión ( que la han dejado los muy cabrones para el librito de la edición Vuitton) y cómo se parece Bob al Juan Pardo del Tobazo.
Lo dicho: estamos hartos de las ediciones aspersor con Dylan, mejor que vayan por la puerta grande: saquen todo en vinilo o en cd ( pero todo lo mismo ojo, los vinileros no perdonamos no tener editado en el formato clásico el Isla de Wight o que saquen ya en 180 grm. una edición del Autorretrato.(sobre todo para el que no lo tenga) y que nos saqueen sin piedad ni posiblidad de elección.
Seguramente lo harán de nuevo y nos volverán a timar porque es él es el más grande.
Mi copia de vinilo del Autorretrato española, comprada de chaval en Vellido, suena de maravilla la verdad y como uno los cuidaba con su gamuza y esas cosas, está impecable y suena como un tiro.
Conclusión: si tienes plato, la de vinilo sin dudarlo ( en la Fnac se puede conseguir por debajo de los 50 € más ahora que en Septiembre hay un 20 % descuento en vinilos para socios) de lo contrario...vete ahorrando.
Y seguimos con el serial...The Family Man Years of B.D. o de cuando Bob quiso ser el Juan Pardo del Hotel Tobazo... siguiente capitulo: selección, edición y planteamiento del Another Self Portrait.
Tirón de orejas a Jeff Rosen: este blues aunque sea tan cortito , no lo has metido bribón.
domingo, 8 de septiembre de 2013
WHAT IS THIS SHIT? WATCHING THE RIVER FLOW
Era inevitable comenzar el serial sobre ANOTHER SELF PORTRAIT- 1969-1971- BOOTLEG SERIES V. 10-BOB DYLAN con la celebre exclamación de Greil Marcus. En todas las reseñas que he leido sobre su edición se encuentra de alguna manera incluída y remarcada, demostrando una vez más que los clichés, la revisión rápida y unidimensional funciona con Dylan en este país y en otros desde tiempo inmemorial y a otra cosa mariposa.
Se refirió el listo de Greil así a Autorretrato en el momento de su publicación, de manera pasional y despectiva lo que realmente mola y es que uno piensa que si eras hipster a finales de los sesenta, escuchar countrypolitanizado y tan middle of the road y Nashville a tu gurú generacional, el de las camisas de lunares y el que hacía toser a las tuberias, tenía que resultar absolutamente agresivo escuchar los coros de All the Tired Horses, como si los Beatles se hubieran marcado tras el Revolver un disco de flamenco-pop.
Cierto es que el buen hombre ahora se ha retractado, viendo que "somos más jovenes ahora que entonces" y también más oportunistas; nunca me ha caído bien Greil y se me atragantan sus libros de rock and roll, demasiado espesos para mi gusto (con Bob, soy más de Paul Williams)
También tenía clara la respuesta a la pregunta de Marcus: Watching the River Flow que es como titulé una recopilación imaginaria casera tostada con las primeras versiones del Nero cuando celebramos el 60 cumpleaños de His Bobness en Bilbao: The Missing Album between New Morning & Pat Garrett, año 2001.
Con los piratas era precioso fantasear, crear recopilaciones imaginarias, nada descabelladas y que nos ayudaban a completar lagunas y por eso , vamos a tener como referencia también aquel entretenimiento que tanto gustó. Esa foto con la caja de la batería por el Village lo dice todo, allí ya estaba un poco el concepto estético y de justicia musical que representa la nueva serie de los Bootleg. Me hace gracia , no lo puedo evitar, siempre quise ser Jeff Rosen.
La embergadura de la edición de este nuevo volumen de joyas de archivo no es medible, pesable, o abarcable con unos párrafos de texto, casi es mejor describirlo sólo con la foto que encabeza la Land o con una expresión tan sintética como la de Greil pero cambiando el sentido de shit, de mierda a droga, mandanga, doble cero, material de primera.
Desde el punto de vista de persona a la que le interesa esa abstracción que ha hecho siempre el genio de Duluth de los estados del alma en forma de canción según uno va creciendo, a veces inversamente proporcionales a la edad que se tiene (nunca fue más viejo que en su disco debut) , la época "family man" que tan bien aquí se remata (aunque deja algún hueco, como era de esperar) es algo relevante y en lo que merece la pena pararse una buena temporada. Para aquel que no parta de esta premisa puede resultar un culebrón venezolano pero creo que si te gusta Bob Dylan merece la pena disfrutarlo y no dejarlo pronto aparcado, jugar con el artefacto y llevar la ceremonia de su escucha a terrenos de ocasión especial, enfriar la botella y sacar las copas adecuadas. Lo siento por aquellos que entienden la música de una manera institucionalizada aunque sea por los recursos estancos que bien se han ocupado de generarnos los artículos, revistas, libros y demás parafernalia eterna sobre Bob que por otra parte han evolucionado mucho menos que él pero esto va de otra cosa.
Las Bootleg me las tomo como Archives que cada uno los usa o los interpreta y enlaza como desea ya que pueden llevarnos por rutas fascinantes, cada día diferentes. ¿Quién no hubiera querido meter mano en esos sótanos de la Columbia llenos de viejas cintas y vender el oro diseñando la joya al gusto del consumidor?
En concreto, ésta edición es algo tramposa y caprichosa porque parece centrarse en Selfportrait pero no es del todo cierto, abarca mucho más, incluso cosas que quedan un poco raras y fuera de contexto como meter un tema de las Basement Tapes o dos tomas con final abrupto de Nashville Skyline. Todo un delito teniendo en cuenta que se han dejado otras más acordes con el feeling pero ya construiremos al final un Bootleg del Bootleg y ya veréis qué chulo nos queda.
Para muchos esta es su época country para otros ( que consideramos que él ha sido country siempre) su relación con la vida de una manera común a la del resto de los mortales, tras años de excentricidades y de una tercera década en la vida ( la veintena) en la que tuvo la desdicha de ser el Dios de los Tiempos de Cambio, el flautista de la revuelta estética y moral del rock, el que introdujo la sustancia gris al formato, el que sufrió la persecución histérica.
Llegó el momento del stop, de decir basta, de retirarse al patio trasero, de vivir lo que muchos conocimos a nuestra manera, el plácido amor de una darling companion ( Sara era tan atractiva en todos los sentidos...) y las ganas de ponerse a tener hijos con ella para formar una familia que desayuna en un comedor de campo con pan tostado caliente y mantequilla de Bretaña y un piano lleno de partituras y viejos discos con vistas a los pinos de la sierra de Nueva York. La cosa más parecida a la felicidad que tiene como todo fecha de caducidad o transformación, como así el tiempo demostró.
Ël también tenía derecho a disfrutar de esas estrellitas que salen del estómago cuando ves a los tuyos en pijama, protegidos y con la lavadora en marcha y olor a limpio, cuando todo va bien y puedes ver el río de los propios sentimientos fluir silbando al viento y el sol te calienta la cara y el corazón. Wigwam , la canción, es perfecta para sintetizarlo con sus la la las que ni la Massiel.
En su primer volumen de la autobiografía Crónicas dió todas las explicaciones posibles (para que luego digan) de tan necesaria reclusión si bien ya se intuían en todas las hermosas fotos de la época ahora prodigiosamente ampliadas: entre gallinas, en los bosques, con chanclas y perros y hasta cámaras elásticas en el jardín y mucho bebe potolito en brazos. Parece todo hijo que madre quisiera tener...
Pero donde más se dejaba ver tanta felicidad era en el tono, los arreglos, el sonido de lo editado; ahora visto lo guardado, todavía se desprenden más dosis de family man, es decir, se contuvo, se auto-edito el gozo personal, como siempre. En Dylan los silencios valen tanto como sus balidos.
De Nashville Skyline (si bien era también un ejercicio de estilo en toda regla antológico y revolucionario) hasta la B-S.O. Pat Garrett se puede decir que Robert Allen Zimmerman vivió la vida como él quiso, si bien se tuvo que proteger de la gente que todavía no se había enterado de la fiesta , de su opción personal inteligente autoprotectora que es lo que a la larga ha permitido que exista Tempest, es decir que siga respirando y coleando, como persona y artista.
Si hubiera seguido el mismo tren de vida, hubiera descarrilado. Sara tuvo la culpa de que eso no sucediera y por eso siempre le admiraré. El amor, los niños, el campo...o lo que es lo mismo: the Family Man Years of Bob Dylan que es como se tenía que haber titulado el invento.
Es algo que en esta casa apasiona desde siempre y nos vamos a emplear en ello para tratar de resucitar de un bloqueo frente a la pantalla, de un no saber como canalizar lo de siempre, esperemos que sirva y así ponerse de nuevo en forma y dejar de ver el río fluir de manera contemplativa tratando de nadar con toda vuestra ayuda.
Nota:
Vamos a estructurar la cosa por las caras de la preciosa edición vinilo ( seis en total ) que es la que me han regalado por mi cumple los que más quiero: my darling companion y mi hijo. Ayer, los tres en casa nos disponiamos a ver Searching for a Sugar Man juntos ( mi hijo ya la ha visto y nos la ha contado entera) ya que llegó la lluvía y el gris a Bilbao.Un momento de reunión, de recuperación del family man que hay dentro de todos nosotros. Va por ellos!
Las Bootleg me las tomo como Archives que cada uno los usa o los interpreta y enlaza como desea ya que pueden llevarnos por rutas fascinantes, cada día diferentes. ¿Quién no hubiera querido meter mano en esos sótanos de la Columbia llenos de viejas cintas y vender el oro diseñando la joya al gusto del consumidor?
En concreto, ésta edición es algo tramposa y caprichosa porque parece centrarse en Selfportrait pero no es del todo cierto, abarca mucho más, incluso cosas que quedan un poco raras y fuera de contexto como meter un tema de las Basement Tapes o dos tomas con final abrupto de Nashville Skyline. Todo un delito teniendo en cuenta que se han dejado otras más acordes con el feeling pero ya construiremos al final un Bootleg del Bootleg y ya veréis qué chulo nos queda.
Para muchos esta es su época country para otros ( que consideramos que él ha sido country siempre) su relación con la vida de una manera común a la del resto de los mortales, tras años de excentricidades y de una tercera década en la vida ( la veintena) en la que tuvo la desdicha de ser el Dios de los Tiempos de Cambio, el flautista de la revuelta estética y moral del rock, el que introdujo la sustancia gris al formato, el que sufrió la persecución histérica.
Llegó el momento del stop, de decir basta, de retirarse al patio trasero, de vivir lo que muchos conocimos a nuestra manera, el plácido amor de una darling companion ( Sara era tan atractiva en todos los sentidos...) y las ganas de ponerse a tener hijos con ella para formar una familia que desayuna en un comedor de campo con pan tostado caliente y mantequilla de Bretaña y un piano lleno de partituras y viejos discos con vistas a los pinos de la sierra de Nueva York. La cosa más parecida a la felicidad que tiene como todo fecha de caducidad o transformación, como así el tiempo demostró.
Ël también tenía derecho a disfrutar de esas estrellitas que salen del estómago cuando ves a los tuyos en pijama, protegidos y con la lavadora en marcha y olor a limpio, cuando todo va bien y puedes ver el río de los propios sentimientos fluir silbando al viento y el sol te calienta la cara y el corazón. Wigwam , la canción, es perfecta para sintetizarlo con sus la la las que ni la Massiel.
En su primer volumen de la autobiografía Crónicas dió todas las explicaciones posibles (para que luego digan) de tan necesaria reclusión si bien ya se intuían en todas las hermosas fotos de la época ahora prodigiosamente ampliadas: entre gallinas, en los bosques, con chanclas y perros y hasta cámaras elásticas en el jardín y mucho bebe potolito en brazos. Parece todo hijo que madre quisiera tener...
Pero donde más se dejaba ver tanta felicidad era en el tono, los arreglos, el sonido de lo editado; ahora visto lo guardado, todavía se desprenden más dosis de family man, es decir, se contuvo, se auto-edito el gozo personal, como siempre. En Dylan los silencios valen tanto como sus balidos.
De Nashville Skyline (si bien era también un ejercicio de estilo en toda regla antológico y revolucionario) hasta la B-S.O. Pat Garrett se puede decir que Robert Allen Zimmerman vivió la vida como él quiso, si bien se tuvo que proteger de la gente que todavía no se había enterado de la fiesta , de su opción personal inteligente autoprotectora que es lo que a la larga ha permitido que exista Tempest, es decir que siga respirando y coleando, como persona y artista.
Si hubiera seguido el mismo tren de vida, hubiera descarrilado. Sara tuvo la culpa de que eso no sucediera y por eso siempre le admiraré. El amor, los niños, el campo...o lo que es lo mismo: the Family Man Years of Bob Dylan que es como se tenía que haber titulado el invento.
Es algo que en esta casa apasiona desde siempre y nos vamos a emplear en ello para tratar de resucitar de un bloqueo frente a la pantalla, de un no saber como canalizar lo de siempre, esperemos que sirva y así ponerse de nuevo en forma y dejar de ver el río fluir de manera contemplativa tratando de nadar con toda vuestra ayuda.
Nota:
Vamos a estructurar la cosa por las caras de la preciosa edición vinilo ( seis en total ) que es la que me han regalado por mi cumple los que más quiero: my darling companion y mi hijo. Ayer, los tres en casa nos disponiamos a ver Searching for a Sugar Man juntos ( mi hijo ya la ha visto y nos la ha contado entera) ya que llegó la lluvía y el gris a Bilbao.Un momento de reunión, de recuperación del family man que hay dentro de todos nosotros. Va por ellos!
miércoles, 4 de septiembre de 2013
THE FAMILY MAN YEARS OF BOB DYLAN
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Amo la música más que a todo.
Todos los textos pertenecen a Joserra Rodrigo salvo citas y párrafos con su autor referenciado.















