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| No lea las instrucciones ni consulte a su farmacéutico. |
Las iniciales no son otras que las del grupo, bueno en realidad son dos tipos, que me sirve de ansiolitico natural, que me transmite una paz difícil de describir, al que tiendo a escuchar en aleatorio todas las noches para conciliar el sueño porque ellos tienen el don de admirarme sin excitarme, el arte de cantarte unas nanas sentidas que hacen que tus cuitas desaparezcan respirando como un niño.
Son aquellos que por primera vez escuché en esa boutique del rock and roll en su acepción más jonda y sagrada que es la columna derecha del blog de nuestro Jesús,
Against The Cierzo, un lujo.
Vale lo reconozco, los escuché deprisa pero es que andaba y hablaba muy deprisa, pensé que eran buenos pero bandwagonesque, al amparo de esa corriente que le pega a ese palo del americana del que realmente acabamos, muchas veces, saturados porque, además, nos gusta tanto...
Un error el mio que se convirtió en un gran acierto, al dejarlos en la recámara y no olvidarme de que algún día, les llegaría su momento.
Ellos constatan que uno no andaba bien el año pasado, estaba metido en una espiral nerviosa muy peligrosa para la que H.G.M. están contraindicados porque su trago es largo y bien preparado, con mucho hielo y corteza, lleno de matices y sobre todo con una enorme voz que sisea, que acurruca y que ahora mismo , me mata de gozo.
Si una manzana al día dicen que mantiene saludables tus registros vitales ( si sigues una dieta equilibrada, variada y con cabeza) una escucha de sus dos discos Poor Moon y Haw en shuffle (un doble en dos entregas que me han llegado juntos al corazón) para mi ahora es esencial dentro de mi tratamiento. Y no me canso, como de un plato bien preparado de judias verdes (aquí vainas) o un txitxarro fresco al horno (allí ni zorra idea)
Es lo que tiene, acostumbrado a los precocinados musicales, a gatos por liebre, pierdes el sentido del gusto por los platos sencillos pero una vez recuperas la cordura en la alimentación, aunque sea por imperativo legal, vuelven sensaciones de que lo más sofisticado está en lo más sencillo mientras sea fresco y natural.
El caso es que un buen día, una canción me enamoró el alma al salir en el aleatorio: The Serpent is Kind (Compared to Man) Y no fue porque me recordara a Neal Casal en sus tres primeros y sublimes discos o su bello ritmo de vals ala Young sino porque me daba a mi que se estaba contando allí una historía verdadera como las de Lucinda y por una voz más sexy que lo sexy, además de por cuando dice come on en el estribillo. M.C. Taylor, realmente, en ese intante, me toca el punto G. Esa forma de estirar la expresión con una inmensa musicalidad.
Todos esos aparentemente estúpidos detalles de una canción, quitaron la paja del grano y me centraron en la vida de nuevo y demostraron lo que siempre se ha defendido en este blog y en aquel programilla de radio en el que participé seis años: el poder curativo de las canciones.
Pero es que tras esa epifanía del The Serpent Kind, paré el aleatorio sin bajarme de la elíptica para dejar quedarse a Haw, el disco que la contenía y decidí que sonara la siguiente, Sweet as John Hurt y casi me da un pampurrio porque había encontrado mi medicina, mi motivación para cuidarme , como dice siempre cuando me despide el buen Jesús de Nuestro Bendito Nazaret del Cierzo, mi amigo, del que estoy orgulloso serlo.
Y entonces le marqué otro ritmo a la pegada de los palos-remos de la máquina como si condujera un cadillac por la autopista americana, la de The Band, la de los corazones rotos y cansados que buscan su redención. Y sí, me quité más calorías innecesarias y obsesiones ridículas y ví la luz como una Pitita Ridruejo roquera en este sencillo grupo como en su día me la dió Greg Brown. Ya parecía que me dejaba de marear y tener esos vértigos producto de la falta de serenidad que en realidad eran miedos.
Healing Time que dicen los Fakeband y antes Van The Man. es lo que ahora toca y tengo que deciros que estoy mucho mejor, adelgazando y tomándome la vida como un regalo, con mucho más contenido de presente, menos futuro y habiendo eliminado pasados ingratos.
El tiempo y las canciones todo lo curan y desde luego las recomendaciones y grupos extraordinarios como Hiss Golden Messenger más.
Han venido a suplir la falta de espacios de encuentro con uno mismo, a guardarse uno más para los suyos. a protegerse y a recuperar la esperanza del retorno de las bellas melodías que cuenten cosas tremendas como define Tom Waits las canciones que le gustan. Su tono laid-back, a la vez funky, weird america, espacioso y autopistero gospel son de no creer de buenos. Belleza infinita.
Y con el excepcional saxo de Cheerwine Eastern en el estéreo reposo una reflexión nada precipitada a pesar de lanzarla tan ciego como M.C. en la foto.
Esta entrada quiero dedicársela a Coco con el que estuve el lunes un rato en sus transbordos de avión, fue tremendamente agradable estar con él a pesar de ser en un aeropuerto la charla,
antes ciego que sordo, él comentó que me veía más sereno, con 15 años menos que el pasado julio. UN ABRAZO, nos vemos poco pero nos vemos, nos mandamos de vez en cuando emails, pero son "los emails", nunca van a la basura, van directos a una carpeta amarilla con tu nombre, a prueba de bomba.
Te echamos de menos por tu escritura hermosa sobre pasión y r&roll.
Come on...behind, behind...lies the sun. Don´t be afraid...
ME EMOCIONA!