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| Pandilla de desagarramantas pervertidores de jovenzuelos... |
Uno de los solos más románticos, soberbios y poéticos de todos los tiempos. Mick Taylor era la gasolina que hacía funcionar la factoría de la lengua y tenía una tristeza digna de Nick Drake, aparte de tener el blues.
La Sopa de la Cabeza de Cabra entra y templa con estos vientos heladores. No quiero entrar en si es digno sucesor del Exile o no, creo que es otra cosa, una joya de disco que está completamente relegado a pesar de su efecto de estufa butater.Es dulzón, decadente, resentido, tristísimo, es cojonudo.
El joven Mick no dio un paso en falso, a todo le transmitió su calor, su magia y su sentido común mientras aguantó a los gualtrapas. Bendito Sea.
