Los momentos llegan a su debido momento, valga la redundancia. No es exactamente que no tenga tiempo para la Land pero me ha dado por disfrutar de la música en soledad y ando en fase de recuperación de afectos reales y pasiones antiguas cayendo de nuevo víctima de la dispersión, algo exiliado.
Pero quiero compartir con vosotros la música que en los 40 minutos diarios de elíptica y en esos ratos nocturnos después de una cena frugal rematada por un yogur desnatado de Kiwi , llena ese vacio-sacrificio y compensa con todas sus calorías una cierta desgana.
Pero quiero compartir con vosotros la música que en los 40 minutos diarios de elíptica y en esos ratos nocturnos después de una cena frugal rematada por un yogur desnatado de Kiwi , llena ese vacio-sacrificio y compensa con todas sus calorías una cierta desgana.
Colgado estoy de Hiss Golden Messenger. Tarde, lo sé Jesús, no me riñas (yo lo apunté bien de tu mágica columna derecha pero lo escuché como no se debe, con prisas, en el primer momento que lo trajo el viento del Cierzo pero sabía que era algo que venía para quedarse, no otra cosa más y a lo que le llegaría el momento)
Estas navidades ha llegado y ando impregnadito de su country soul etéreo pero muy calórico por el número de componentes que veo en su receta, todos en capa y por esa voz magistral del bueno de MC Taylor, pantanosa pero a la vez dulce, menuda clase que tiene el tipo y su compinche.
Estas navidades ha llegado y ando impregnadito de su country soul etéreo pero muy calórico por el número de componentes que veo en su receta, todos en capa y por esa voz magistral del bueno de MC Taylor, pantanosa pero a la vez dulce, menuda clase que tiene el tipo y su compinche.
Su Poor Boy y el Haw, a los que trato ahora como si fueran un doble por haberlos comprado a la vez, se me hacen imprescindibles a todas horas. Dos bellezones de american beauty.Muy especial su sonido, no cansa.
También le atizo con fuerza y me entreno con el soul descarnado y crudo de Charles Bradley y su inmenso Victim of Love y con Gregory Porter y su Liquid Spirit ( la nueva versión de Hathaway pero con unos músicos , un sonido y unas canciones de quitar hipos, Blue Note Records, you know what I mean)
Hago sesiones en el aparato de marras a mi bola y por lo general con el shuffle on, ajeno a todo el ruido del gimnasio municipal y a los chascarrillos de su increible vida social pero el otro día , me recorrí de cabo a rabo el Tango In The Night, es decir, 7 kilometros y no veas qué gozada ochentera fue aquello, volaba. Los Fleetwood Mac se adaptan a las décadas de una manera que me alucina. Brillantes.
Sigo con el Shining on Everyone de los Fakeband (de privilegiado total, por tener copia del master desde hace bastante tiempo) porque es ese disco de una vida, ese sueño que se hace realidad y en el que has estado implicado por razones amorosas, nunca mejor dicho, hablando con la banda , intercambiando ilusiones y entusiasmos. Son los niños de mis ojos. Señoras/es: estamos ante un cosa seria y espectacular: la llegada de su segundo disco, brillando en cada uno.
Por esa misma razón que pronto todos podrán conocer, estoy en fase beatlemaniaca total, con todos los vinilos de los Fab (edición de los setenta)
Cómo suenan los condenados. Capitulo aparte merecen las líneas de bajo de Macca y su relación con las de James Jamerson de la Motown, sin ellas no habría vida en el planeta, son la espina vertebral de la grandeza del catálogo sagrado de los Fab Four, sí, los más grandes.
Disfrutando de nuevo de todo esto debido a un amplificador hi-fi alta gama espectacular que me ha regalado un gran amigo por el que todo parece filtrarse como recien grabado, fresco como una lechuga de Frías con gotas de rocio; nada perturba lo grabado en el estudio, no hay posibilidad de control de graves y agudos porque no es necesario, suena todo perfecto y le ha dado a mis dos cajas de suelo el amor que necesitaban tras demasiados años de Yamaha serie oferta Corte Inglés. La alta fidelidad combinada con la passion is no ordinary word da como resultado una plena felicidad. Digo esto porque , a veces, la hi-fi si no tiene contenidos , uso y escalofríos generados, no es para nada interesante.Millones de gracias Nacho, disfruto y disfrutaré de él como un enano gracias a ti. Estoy deseando ese rato del día en soledad para darle al on, se encienda su luz azul y meterle caña para escuchar el elixir , como si fuera nuevo, de todas mis baldas.
Por ejemplo, un cocktel realizado a base del Lovesick Blues de Chris Stamey con el Love Undercover de James Skelly & The Intender ( Chals, gracias!) puede ser, a traves de ese Electrocompaniet, mortífero de placer. Otros dos discos y otros dos cuelgues considerables. El Love Undercover es el gemelo del Stay True de Danny y los Champions of the World, ese tipo de canciones seguidas homenaje que te devuelven la sonrisa a la boca. Y Stamey, madre mía que bonito, ha hecho un trabajo digno de cualquiera de los dos genios de los Go-Betweens.
El viernes noche sentí orgullo botxero porque el homenaje a Lou Reed del ciclo Izar & Star fue una perfect night, todo redondo, todo conforme a la categoría de un personaje del que duele su pérdida. Pero aquello fue una celebración de vida y rock and roll de una villa que siempre ha sido muy de Lou y un repaso por las bandas participantes de su cancionero soberbio que unido al ambiente de música total me recordó en urbano y comprimido a lo vivido en verano en Frías con el IV Rust Fest. En la pinchada posterior de, nada más ni nada menos, el triunvirato formado por Ignacio Juliá , Edu Ranedo e Iñaki Hanky Panky parecía que el ambiente de 1977 y NYC se podían respirar y te podías encontrar con Patti Smith o Jim Carroll tomando una cerveza por allí.
Maravilloso ambiente y maravillosa música en el estéreo.
De hecho, cumplimos otro sueño, que es el de conocer en persona y pasarlo muy bien con Ignacio Juliá que fue como, por fin, encontrarte cara a cara con un profesor de la Universidad a distancia (Ruta 66) al que siempre has leido para darte cuenta que es tan sólo un fan como tú, adicto a la pasión pero con un gran talento para sacarla al exterior y transmitirla, un grande o mejor dicho, el grande. Tendríais que verle su baile sincopado mientras pinchaba delicateseen Velvet exclusiva ( como el primer Heroin grabado antes de formarse la Velvet) como si lo estuviera escuchando por primera vez.
Tatareamos Point Blank, hablamos de Zevon, de Nightlights versus Just a Story from America y me dijo que Wilco era el grupo más interesante del momento, en su opinión, recomendándole yo que echara un tiento a The National por su amor a Joy Division ya que, sorprendentemente , nunca se había parado en escuchar a los fadistas de Brooklyn.
Nos dijo algo a mi y mi cuñado, en la soledad de los pasillos de las salidas de emergencia, realmente hermoso: el escritor, de rock o de lo que sea, siempre cree por sistema que no le lee nadie, por lo que agradece infinito que haya alguien que le diga que sus palabras , todas juntas, fueron leídas y aplicadas en su vida. The loner, como la firma que estampó en mi copía del En el Ojo del Huracán, su fabuloso libro sobre Neil editado en los noventa. y el único en castellano que merece la pena.
El periodismo musical se está muriendo, la old school la disfrutamos los viejunos y la añoramos, el proceso era más lento, ahora las cosas tardan en nacer lo mismo que en morir, en palabras de Antonio Vega, otro de los fetiches de Juliá, lo que una décima de segundo.
Pues nada que os dejo de dar la brasa de una vez y que suenen las canciones de la misa de doce.
Buen domingo para todos.
Por esa misma razón que pronto todos podrán conocer, estoy en fase beatlemaniaca total, con todos los vinilos de los Fab (edición de los setenta)
Cómo suenan los condenados. Capitulo aparte merecen las líneas de bajo de Macca y su relación con las de James Jamerson de la Motown, sin ellas no habría vida en el planeta, son la espina vertebral de la grandeza del catálogo sagrado de los Fab Four, sí, los más grandes.
Disfrutando de nuevo de todo esto debido a un amplificador hi-fi alta gama espectacular que me ha regalado un gran amigo por el que todo parece filtrarse como recien grabado, fresco como una lechuga de Frías con gotas de rocio; nada perturba lo grabado en el estudio, no hay posibilidad de control de graves y agudos porque no es necesario, suena todo perfecto y le ha dado a mis dos cajas de suelo el amor que necesitaban tras demasiados años de Yamaha serie oferta Corte Inglés. La alta fidelidad combinada con la passion is no ordinary word da como resultado una plena felicidad. Digo esto porque , a veces, la hi-fi si no tiene contenidos , uso y escalofríos generados, no es para nada interesante.Millones de gracias Nacho, disfruto y disfrutaré de él como un enano gracias a ti. Estoy deseando ese rato del día en soledad para darle al on, se encienda su luz azul y meterle caña para escuchar el elixir , como si fuera nuevo, de todas mis baldas.
Por ejemplo, un cocktel realizado a base del Lovesick Blues de Chris Stamey con el Love Undercover de James Skelly & The Intender ( Chals, gracias!) puede ser, a traves de ese Electrocompaniet, mortífero de placer. Otros dos discos y otros dos cuelgues considerables. El Love Undercover es el gemelo del Stay True de Danny y los Champions of the World, ese tipo de canciones seguidas homenaje que te devuelven la sonrisa a la boca. Y Stamey, madre mía que bonito, ha hecho un trabajo digno de cualquiera de los dos genios de los Go-Betweens.
El viernes noche sentí orgullo botxero porque el homenaje a Lou Reed del ciclo Izar & Star fue una perfect night, todo redondo, todo conforme a la categoría de un personaje del que duele su pérdida. Pero aquello fue una celebración de vida y rock and roll de una villa que siempre ha sido muy de Lou y un repaso por las bandas participantes de su cancionero soberbio que unido al ambiente de música total me recordó en urbano y comprimido a lo vivido en verano en Frías con el IV Rust Fest. En la pinchada posterior de, nada más ni nada menos, el triunvirato formado por Ignacio Juliá , Edu Ranedo e Iñaki Hanky Panky parecía que el ambiente de 1977 y NYC se podían respirar y te podías encontrar con Patti Smith o Jim Carroll tomando una cerveza por allí.
Maravilloso ambiente y maravillosa música en el estéreo.
De hecho, cumplimos otro sueño, que es el de conocer en persona y pasarlo muy bien con Ignacio Juliá que fue como, por fin, encontrarte cara a cara con un profesor de la Universidad a distancia (Ruta 66) al que siempre has leido para darte cuenta que es tan sólo un fan como tú, adicto a la pasión pero con un gran talento para sacarla al exterior y transmitirla, un grande o mejor dicho, el grande. Tendríais que verle su baile sincopado mientras pinchaba delicateseen Velvet exclusiva ( como el primer Heroin grabado antes de formarse la Velvet) como si lo estuviera escuchando por primera vez.
Tatareamos Point Blank, hablamos de Zevon, de Nightlights versus Just a Story from America y me dijo que Wilco era el grupo más interesante del momento, en su opinión, recomendándole yo que echara un tiento a The National por su amor a Joy Division ya que, sorprendentemente , nunca se había parado en escuchar a los fadistas de Brooklyn.
Nos dijo algo a mi y mi cuñado, en la soledad de los pasillos de las salidas de emergencia, realmente hermoso: el escritor, de rock o de lo que sea, siempre cree por sistema que no le lee nadie, por lo que agradece infinito que haya alguien que le diga que sus palabras , todas juntas, fueron leídas y aplicadas en su vida. The loner, como la firma que estampó en mi copía del En el Ojo del Huracán, su fabuloso libro sobre Neil editado en los noventa. y el único en castellano que merece la pena.
El periodismo musical se está muriendo, la old school la disfrutamos los viejunos y la añoramos, el proceso era más lento, ahora las cosas tardan en nacer lo mismo que en morir, en palabras de Antonio Vega, otro de los fetiches de Juliá, lo que una décima de segundo.
Pues nada que os dejo de dar la brasa de una vez y que suenen las canciones de la misa de doce.
Buen domingo para todos.


