lunes, 2 de junio de 2014

DANNY AND THE CHAMPIONS OF THE WORLD- LIÉRGANES-LOS PICOS-30/5/14



El satélite detector de puntos de calor del globo terráqueo, el pasado viernes pitó y tuvo su Marte en el bellísimo pueblo de Liérganes-Cantabría.

No podía ser el fresco y húmedo día de un mayo que no ha querido alegrarnos el cuerpo, ni tan siquiera el exceso de luz eléctrica o vatios en la mágica cuadra convertida en local de conciertos sino una concentración exagerada de amor y fusión entre los corazones de los asistentes (casi todos errantes desde otros lugares) y la entrega y pasión de una banda en pleno estado de gracía.

Como si se tratara del pub de tu barrio y que en él, vieras algo histórico pero en un entorno de piedra milenaria y salvaje verde del norte con olor a quesada y la furgoneta del grupo aparcada junto al garito, asistimos al que sin duda fue uno de esos pases que recordaremos forever. 

Si allí me hubiera muerto, béndito consuelo para los que me aprecian, os prometo que no puede haber una manera más feliz de despedirse de este Mundo.

Lo más bonito es que, además,  estaba junto a mi darling companion en una de nuestras escapadas musiqueras (nadie lo entiende pero es que Swamp Dogg y Danny & The Champions en un mes era algo extraordinario) y ella también disfrutó tantísimo que para mi ya fue el colmo.

Tendremos una casa en la que no entra nada de lo pequeña que es pero hemos decidido desde hace mucho tiempo invertirlo todo en estos pequeños placeres. Es una manera de ver las cosas y de montar nuestra particular geografía, por conciertos, por canciones, por discos, por bandas. 

Son ya muchos años escuchando las canciones de Danny Wilson, sea con su hermano en Grand Drive y ahora con sus Campeones, tantos momentos vividos con esa banda sonora en el estéreo del coche, curvas trazadas, paisajes mirados desde las ventanillas de sus estribillos que no podiamos faltar a la cita y más en ese entorno. Yo ya les había visto en un precioso pase en el Colegio de Abogados de Bilbao hace dos años pero ella no.

Una intuición y varios consejos de los ilustres marcaban al pueblo del famoso Balneario como el lugar adecuado porque Danny & The Champions Of The World están en el momento dulce de los grupos legendarios a los que veneran, como ver en 1974 en Asbury Park a Bruce y su E Street Band o a Brinsley Swartz en un pub de Candem o a Slim Chance en su circo de pueblo.

La disposición del escenario, la cercanía con los seis músicos, el sonido más cálido que jamás hayamos escuchado, la sensación de estar en un ensayo general de gala en su lonja y de que te tocan todo el repertorio completo preparado, de que casi el clavijero de las guitarras te puede golpear en un descuido tu brazo, de que las notas de la Steel guitar All American brillan como estrellas en la noche, el que haya que ir a los servicios si aprieta la vejiga atravesando el escenario, el puestito de las camisetas con los parches de la foto, una magnífica sensación de serenidad, de estar entre amigos aunque no conozcas de nada al que está junto a ti porque es de Soría o de Oviedo o de Winconsin, son circunstancias que no hay dinero en todo el planeta para pagarlas.


Las canciones se sucedieron como perlas de color intenso en las que se resumió absolutamente todo aquello que más nos gusta. Una banda de rock and roll haciendo country soul americano pero british de adopción y aussie de origen en parte. ¿No es acaso eso el nirvana?

Cada instrumento sonaba con una presencía que rayaba esa sensación histérica de cuando oyes algo tremendamente orgánico y a la vez, crujiente. Todo nos rebotaba en el diafragma de manera directa y hacía subir el aire a los pulmones cargadoles de excitación rebosante. Parecía que también teniamos un jack conectado a aquellos amplificadores  directo desde el bombeo de nuestro corazón. Era como suena el disco de Bobby Charles-Bobby Charles.

Luego están las sensaciones que te vienen a la cabeza según se va sucediendo la ceremonía sublime del setlist: el recuerdo de conseguir ese disco que tanto amas en una feria de Elliott Murphy, ver a tu hijo hace un par de años tocando Henry The Van a la guitarra, estar con Iñaki Hanky Panky que también vino y acordarte de que con él viste también a Chris Hillman en el Antzokia, el cuelgue con Eddie Hinton y Dan Penn (compartido con Danny Wilson), ese mensaje del año pasado por estas fechas diciéndome Danny que hubieran venido al Rust Fest de Frías con tan sólo pagarles el viaje y la estancia, sin condiciones ni polladas, acordarte de los kamaradas bloggers y cómo hubieramos disfrutado todos juntos de semejante grupo que nos une.

En fin, emociones a trompicones que te vienen de esa escritura autómatica cerebral taladradora que produce la recepción de acordes combinados.

Practicamente enterito se hicieron el Stay True, su cuarto disco, que en directo subió al cielo de lo irresistiblemente hermoso y al infierno de lo carnal, orgánico y lleno de fuego, tres o cuatro temas del springsteeniano tercero Hearts & Arrows (su homenaje a los poetas de la fender y NY) y un par de recuerdos a su segunda joya "Streets Of Our Time": la mítica Henry The Van y la sublime Restless Feet , todo combinado como un viaje en montaña rusa y con un extra para la parroquia ferviente en el bis que marcó la diferencia y que dió la máxima temperatura en el sensor del satélite: una versión aceleradísima con previo r&roll instrumental en plan la Stax Revue de These Days de su primer trabajo( ahí me dí cuenta que en un show de los Dexys palmo, gotta, gotta, gotta...)

Notas a destacar: la sonorización del local hizo que la voz de Danny Wilson tuviera la fuerza de la de Eddie Hinton (no miento) y que su Stop Thief con ese guiño al Respect, deletreando de manera antológica el S-T-O-P  T-H-I-E-F, hiciera que las lágrimas se posaran en mis ojos como si de un Lee Fields pelirrojo se tratara.
Los increibles Champs, amigos para siempre, destacando sus dos cracks veteranos del pub-country rock londinense: el guitarrista Paul Lush ( para mi desde este fin de semana el mejor, punto), en Colonel & The King cabalgó como si estuvieras viendo a Mark Knopfler antes de presentar el primer disco de los Dire Straits y en Been Her Before fue ver a Steve Crooper en directo, año 1967 y el maravilloso bassman Chris Clarke, soulful, con sus líneas líquidas y coros plenos de espíritu de campiña vaquera.

Hasta la columna tenía soul...
El resto también soberbios, el batería, majísimo, al servicio de las canciones, Steve Brookes; Melvin Duffy a la steel de morirse en sobriedad , belleza y honky tonk;  y "Free Jazz Geoff" Widdowson en el teclado, la pandereta y sobre todo en las voces y el saxo (caliente como Steve Douglas en Street Legal y el Budokan, ese tono que casi me hace perder el sentido)

Y Danny con su Martin y su Larrivee ( se le rompió la primera cuerda de la primera)  y su garganta prodigiosa, llena de miel y discos de los Faces y una sonrisa de buena persona que no puede con ella.

Y sus preciosas camisas country style!

De verdad , que me emociono de pensarlo, pienso que he visto el concierto más bonito de mi vida, allí estaba todo lo que yo amo condensado como en un sobao pasiego de medio kilo.

No compres rotuladores dorados en el chino

Y luego vinieron las risas con ellos, las fotos, los abrazos, las firmas, el chicharrillo, decirles que con The Band , los Kinks y Booket T & The MG´s hacen para mi el cuarteto de bandas celestiales, el camino al Hostal andando bajo la insistente lluvía sin paraguas que hizo correrse las firmas con rotuladores indelebles de chino las dedicatorrias en la cover del vinilo (a pesar de ir con bolsa) y el arranque de decidir insomne de emoción, irme a Vitoría a hacer el doblete al día siguiente también en buena compañía. La parada de vuelta en el Mercado de Abastos de Santoña para comprar pescado fresco, eating mussels al vapor en la taberna, en definitiva, una opción de ser feliz con las cosas más sencillas que tienes a la vuelta de la esquina.

Pero toda la magía de un fin de semana memorable,  nació allí, en ese portal de Belén del pueblo cántabro, en la Village Green, a la que pertenecemos, donde está nuestro corazón (no en los festivales)  que por una vez en la Historía y a pesar del tiempo, resultó ser el punto más caliente del planeta.

Darlin´won´t you come in from the cold.

13 comentarios:

  1. Siendo comilón como soy, si los comparas con quesadas y sobaos,,,no tengo más remedio que darles más pasadas a sus discos, además, vídeo que pones, vídeo que me gusta. Abrazo, Rodri!

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  2. Yo también estuve en el concierto en Barcelona, y me firmo un disco, simpatiquísimo el tio !!! pero lo mejor la música. Y , es verdad, el Stop Thief deletreado fue brutal !!!! un abrazo,

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  3. un sitio muy especial, los Picos, hay que disfrutar de él. Gracias por acercárnoslo a los demás

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  4. Tú que sabes mucho de estas cosas . La envidia , a pozales en este mi caso, es un pecao muy gordo ????. Se puede perdonar ??. Alguna sugerencia como penitencia???.
    Los Picos y Liérganes eran el sitio para este grupo, a falta de Frías. Los Campeones del Mundo y el chocolate con churros .

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  5. Esta mañana he escrito un comentario y no lo veo... ¿¿¿??? Bueno. resumiendo: gran reseña como siempre. Sitio bonico del to, Liérganes. Y joder, un conciertazo, además, como decía en ese comentario, yo también estuve con mi darling companion que adora a los Campeones, hoy aún más. Abrazos!

    Pd: Hey Rafa, yo también estuve en Rocksound... podíamos habernos conocido!!! Era el extraterrestre elegante y sumamente sexi que iba con una señoranga del copón! ja ja... seguro que nos vimos y no sabíamos quienes éramos.

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  6. CONCIERTAZO el de Liérganes. Coincidimos en el concierto y también en el desayuno en el "Musgoso"....creo. Cambiamos impresiones sobre el concierto y la atmósfera especial que había...En fin, en cuanto aterrice (todavía estoy flotando), iremos calentando para M Ward en Azkena y Jayhawks en Riaza.
    Saludos (uno especial tambien para Felipe del bar Los Picos por acercarnos artistas de esta calidad).

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  7. Fue una noche con duende. Se presagiaba en el ambiente que podía ocurrir. Aquí no había postureo. Los músicos captaron la expectación y la disposición del público, el bar, el entorno, todo ello se conjuntó para que Danny & The Champions, mostrasen una actitud fuera de lo normal, y diesen un concierto histórico, que será recordado durante muchos años.
    De remate, el tercer tiempo espectacular, hablando con los músicos, con la gente, como si nos conociésemos de toda la vida, sin palabras…
    No puedo imaginar, lo que ocurrirá si les produce su siguiente disco Dave Edmuns.
    Saludos desde Oviedo, para ti y Cristina

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    1. Anterior comentario: Firmado: Jordi de Oviedo.Fue un placer conoceros a ti y a Ana. Note mítica.Joserra.

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  8. Joer, en ese paraje habría flipado muchísimo, me contagias la emoción, tete. Abrazo.

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  10. Hola, yo los vi en Rocksound , por segunda vez en dos años , son extraordinarios, el disco que vendían y compré , es el primero de Danny?
    Saludos

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  11. Mentor, yo apenas les conocía y doy gracias a Dios y a quién sea que mueva los hilos porque me han venido cuándo más les necesitaba.....necesitaba una ayuda para salir de un agujero negro en el que andaba metida, una mala racha que estoy sanando con valentía, voluntad, música y recuerdos, como por ejemplo todos los vividos contigo. Al próximo tinglao de este tipo espero poder acompañarte, lo necesito como el comer!!!
    Me ha encantado la entrada, transporta a todo lo que has vivido......precioso que tuvo que ser! Un beso y un abrazo enormes para ti y para Cristina, mi familia!

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Amo la música más que a todo.

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Todos los textos pertenecen a Joserra Rodrigo salvo citas y párrafos con su autor referenciado.