viernes, 21 de mayo de 2010

HIRIAK:DULUTH ,MONTREAL, BELFAST ,OÑATI.

Queremos ser ciudadanos del Mundo pero estamos atados sin remedio a la tierra, olores y colores donde gastamos nuestra existencia.
Una trayectoria de emociones en forma de canción y un apego al lugar imposible de ocultar hacen que tengamos un cantor sumido en el rock & roll , en cada lugar. Aquí somos privilegiados y tenemos a Ruper Ordorika, uno de los mejores, que está ahí siempre cuando le necesitas, un lujo y que si hubiera nacido en las tres primeras ciudades de la entrada sería, por lo menos, un artista de culto.
Es triste que no se conozcan más sus trabajos y trayectoria legendaria,su último disco que es quizás el más personal y parecido al Exit Strategy of the Soul de Ron Sexsmith, se llama Haizea Garizumakoa-Viento de Cuaresma.
Olvidemos barreras, pereza y ajetreo, demos una oportunidad a que el cantor de Oñati entre a dar sentido a nuestras vidas.
Si te gusta sumergirte en el Hejira de la Mitchell , te encanta el registro vocal de Richard Thompson o cuando escuchas cosas como "Oh Mercy" o "Common One" de Van Morrison piensas que estas en terrenos de los que no quieres salir...no lo dudes.
Yo puedo ser tu dealer y a Atalanta me remito.
Y si tuviera los arrestos de grabar un disco con vientos como paso en este vídeo del festival de jazz de Vitoria...soñemos...


2 comentarios:

  1. Ruper no es solo el mejor que tenemos por aquí, sino de lo mejor que puede encontrarse en todos los alrrededores. Pensé y deseé lo mismo que el Master cuando le vi en el Jazzaldi de Vitoria-Gasteiz; algo de viento, aunque sea el de cuaresma, sería un experimento muy interesante.
    ¡Ordorika!, a la pizarra.

    ResponderEliminar
  2. Me gusta eso de a la pizarra!
    No hay más que ver la planta de Ruper actuando junto a músicos de verdad, cuela, y cuela porque tiene el nivel para tocar con cualquiera. Quién pasa esa prueba en Euskadi o España? Nombres?
    A la pizarra!

    ResponderEliminar

Amo la música más que a todo.

Amo la música más que a todo.
Todos los textos pertenecen a Joserra Rodrigo salvo citas y párrafos con su autor referenciado.