lunes, 13 de octubre de 2008

AL TROTE Y AL GALOPE


Bob Dylan - Tell Tale Signs - Rare and Unreleased 1989-2006-The Bootleg Series V.8



Ese aroma intenso del libreto de las notas de portada no lo cambiaría ni por la última creación exclusiva de Calvin Klein. Y es que huele a imprenta nada más abrirlo pero a imprenta de las de antes.Ya hemos perdido el olfato de los olores auténticos y fuertes...los mp3 no desprenden nada, no se tocan y además están comprimidos. No dejan de ser “fast food”Será por eso que hoy es un día feliz. Un día para tocar y manosear, para oler, para admirar el rito previo del click del amplificador (el ipod ni tocar), la luz roja del power, la rueda de volumen metálica y fría, el ajuste de balance, graves, agudos y loudness y...la magia del formato, que a uno le ha hecho amar el rock and roll hasta los extremos de ponerse a escribir en este blog por necesidad imperiosa y vital. Y eso que el cd… ni color con la sensación del vinilo, en lo que a ceremonial respecta.Unos bafles como Dios manda y en el sitio más cómodo de la casa, ese pensado para disfrutar de esos momentos irrepetibles.Hablo de Bob Dylan y su nueva joya de esa corona ya tan sobrecargada de ellas.
Algo realmente importante. Una demostración de poderío bíblico. Y de que sus descartes casi siempre son ases. Y ya estáis comprando el original si queréis que esa experiencia de olorterapia merezca la pena. Esto no va de “no pasar por taquilla”Hablo de “Tell Tale Signs”, los “indicadores de la correcta dirección”: ellos nos dicen que seguimos el rumbo acertado apostando por The National ("Someday Baby" podría estar en "Boxer"), de que lo que nos gustaba del "A ghost is born" de Wilco ya estaba en las sesiones de 1997 del "Time out of Mind", de que todos esos nuevos talentos (Bright Eyes, Jason Collett, Ron Sexsmith por citar tres entre cientos) alzarán sus espadas ante el rey de reyes para que haga de nuevo el desfile triunfal.Estos temas y estas grabaciones además paralizan cualquier intento de comparación o de investigación musical por unas semanas.Estos textos son de premio Nobel, esos acompañamientos de ángeles y esas melodías de dioses."Mississippi", "Most of the Time", "Dignity", "Someday Baby" y "Red River Shore" puede que a partir de ahora constituyan la mejor cara A de vinilo (si es que así se secuencia en la edición futura en el viejo formato) de la extensa discografía del genio de Duluth.Pero es que Bob es más que eso. Bob es el padre que te regaña pero te quiere, que te da calor pero te comenta tus fallos a la cara. No le importa que te enfades porque es tu padre y te quiere por encima de todo y tú también a él.
Os propongo una escucha sin pausas, en solitario, que vuestra gente, aunque la queráis mucho, esté en la calle de recados…Elegir el momento. Y pensar. Pensar en lo que dice, cómo lo dice y acompañado de que melodías lo dice y con qué pedazo de músicos. Patinar por los hielos de “Dignity”, cabalgar en el trote de “Someday Baby”, bailar un “agarrao” imaginario con “Red River Shore”, mirar un poco dentro de vosotros mismos mientras suene “Most of the Time” (una de las canciones más confesionales que he oído en mi vida y digna de figurar en “Blood on the Tracks” en vez de “Lily Rosemary…” que la pasaría al Pat Garret)
Con estas recomendaciones seremos todos un poquito mejores como personas.
Los cuatro cuadros que han sido “Oh Mercy”, “Time out of Mind”, “Love and Theft” y “Modern Times”, en este bootleg oficial, tienen una especie de exposición antológica aunque muy centrada en los sonidos de los dos primeros, favoritos del que suscribe.
Ese rollo nacido en el “Yellow Moon” de los Neville Brothers que Dylan cazó para si al instante, ese sonido blues de pantano de Lousiana que yo creo que fue el que le contagió la histoplasmosis.
No sabría cómo empezar a hablar de cada corte y creo que es inútil centrarse en cada canción. Esto es un viaje completo al que quizás le sobren, por no estar en el mismo itinerario ( o bueno si, la música americana es una ancha carretera) algunas tomas muy country y algún directo que , aunque soberbios, quizás por su sonido, desentonen un poco o bajen el nivel de la audición.
En general la secuencia del primer cd es impecable y la del segundo algo más discutible. Pero con la magia de las listas de reproducción de los pobres pero útiles formatos comprimidos y bibliotecas virtuales podemos hacer virguerías.
Y la virguería comienza por incluir piezas clave nunca antes oídas (“Red River Shore” la canción fronteriza más impresionante desde “Across the Bordeline”, ¡ Sabina muérete de envidia ¡), “Marching to the City” un góspel-blues ala Ray Charles que lo imagino interpretado por Sam Cooke con las backing-vocals de los Staples y no quiero ni pensarlo, “Can´t escape from you” un tema repetitivo y de arreglos Tom Waits que te va calando muy lentamente..., “Dreaming of you” o la canción más vanguardista que jamás haya escrito el abuelo, con unos círculos concéntricos que harán las delicias de Thom Yorke, si si , el de Radiohead.
Además se pone por fin, en contexto dylaniano, obras magnas perdidas en bandas sonoras de “tres al cuarto”: “Huck´s Tune””Tell Ol´ Bill” “Cross the Green Mountain” (pena no aprovechar para haber incluido “Waiting for you”)
Hablando de prodigios: “Cross the Green Mountain” es gigantesca. Muy muy grande. Tan grande que hay que esperar años para ver todo su recorrido, como pasó con “Knockin´on Heaven´s Door” o “Every Grain of Sand”
¿Y las tomas alternativas?
“Most of the Time” es la belleza que nunca jamás pense escuchar...Es, digámoslo, la perfección de voz-guitarra acústica y harmónica. Ese toque atropellado y retumbón, ese fraseo expresivo y ese destartale marca de la casa que te deja k.o. Emocionalmente desnudo, en pelotas... Bob Dylan en pelotas! sería el subtítulo de este “Most of the Time” Ahora la publicada en “Oh Mercy” ya es otra cosa. Son dos historias diferentes que coinciden sólo en letra. La última vez que sonó Bob así fue en el “Real Live” en un “ Girl from the North Country” que es de marquito y peana.
Y esos “Mississippis”...Ya podrían llamarse así todos los ríos de la tierra y que hubiera tantas versiones como ríos de esta canción. Es imposible que esos versos y ese estribillo suenen mal en versión jota aragonesa. Animaros maños.
Tanto la “bluesy” del primero como la “laid-back” del segundo (como las distingo) son impecables.
Las “Dignitys”, the same, pero la “piano solo” ( del primero) le gana en hondura a la “reagee” (del segundo)
Fascinante el planteamiento de dos versiones que con cualquier otro artista, cualquiera (Billie Holiday murió hace mucho) sería realmente algo soporífero. No nos engañemos...Al César lo que es del César.
“Someday baby”. Me tendrían que demostrar con presencia de notario que esta canción no estaba ya compuesta y grabada en las sesiones de ”Time Out of Mind” ya que es totalmente hija de su espíritu y su sonido y para nada se relaciona con el más tradicional “Modern Times”
Esa cabalgada percusiva es digna de un presdigitador: te quedas embobado de principio a fin en esos casi 6 minutos ... De las top five del nuevo Bootleg Series.
No quieres que acabe nunca. Al trote y al galope...como todo el disco y esos breaks de guitarra tan perfectos. Y esa voz de humo haciendo circulitos hasta el cielo...
Todas las frases trazando muletazos para componer una faena de indulto.
¡Qué bien secuenciado esta todo! ¡Qué cuidado se tiene ya con Bobby y qué poco se tenía antes!
“Born in Time” deslumbra y se convierte en la definitiva. Ni siquiera la otra versión del pirata que conocíamos (creo que figura en el cd 3 de la Deluxe- Timo-Edición) es tan perfecta. Escuchar la de “Under the Red Sky” es como volver a Elton John después de escuchar a Rufus Wainwright. Y eso no es meterse con el millonario excéntrico inglés... Es tan solo un matiz. Pero que marca la diferencia.
Bellísima y dentro de las incunables “love songs” del maestro que ya son tantas que uno pierde la cuenta...
“Can´t wait” nos trae el fantasma de “Went to see the gypsy” ( la intro es idéntica) mezclado con un “Slow Train” feeling que los que adoramos la “Born Again Experience” y el “New Morning”, observamos cariacontecidos y ensimismados. Gloría pura...para los oídos. Deja vú del mejor.
“God knows” igual pero más incendiaria si cabe, con una sencilla línea de bajo funky trotona casi de Northern Soul, bueno de Motown, de la que tampoco apartas la vista.
Si hay que resumir este Tell Tale Signs: una carrera de competición hípica del más alto nivel con el mejor pura sangre del Universo.
Y estábamos en la fase galope pero volvemos al trote: los directos: un “Ring Them Bells” más que sentido , un “High Water” que parece de la gira cristiana y que es lo más desbocado de todo el set, las joyitas “Miss the Mississippi” (folk-blues), “Lonesome River” (country con Ralph Stanley, la leyenda, en unas armonías en el estribillo sublimes), el otro “Ain´t talking” interesantísimo, menos aburrido que el de “Modern Times” y tantas y tantas cosas...
Porque hablamos de otra dimensión, no terrenal, muy alejada del mundanal ruido.
Y versos como los iníciales de “Red River Shore” (esa oda al amor y a la existencia incomprendida) no se escriben todos los días:

“Some of us turn off the lights and we live In the moonlight shooting by Some of us scare ourselves to death in the dark To be where the angels fly”

“Algunos apagamos la luz
y vivimos disparando a la luz de la luna,
otros nos aterrorizamos en la oscuridad
para estar donde los ángeles vuelan”

Escuchemos “a la luz de la luna” este discurso emocionante que tras un primer pase se convierte en la referencia artística del año y en el “refugio frente a la tormenta” en el que cobijarnos.


P.D: Nunca un disco de Bob desde “Blonde on Blonde” (“Sad Eyed-Lady...”) ha acabado con una canción tan grande como “Cross the Green Mountain”. Lo dicho.

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Amo la música más que a todo.

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Todos los textos pertenecen a Joserra Rodrigo salvo citas y párrafos con su autor referenciado.